MARIO MANKEY

Entrevista por Rallito X

¿De dónde viene tu nombre? Mario Mankey resume la contradicción latente entre la persona y el primate. ¿Cuando inicias tu camino en el arte? En el 2010 fue cuando decidí dedicarme plenamente a construir una trayectoria artística; pensé qué quería decir, y observando las obras pasadas fui descubriendo los puntos en común que desvelaban mi discurso. A partir de ese momento, mis esfuerzos fueron encaminados a destilarlo en obras, experimentando lenguajes, soportes y materiales. El resultado presente es producto de todas esas experiencias. ¿Porqué decides usar el espacio público como marco para desarrollar tu trabajo? Salir a pintar en la calle fue la mejor manera para relacionarme, porque no dejaba de hacer lo que más me gustaba. Creando es como más me gusta comunicarme, e intervenir en el espacio público te lo pone fácil. ¿Hay algún movimiento artístico con el que te identifiques o en el que crees que se podría de algún modo enmarcar tu obra? Supongo que aunque no me termine de convencer, podría incluirme en el Street art. En tus últimos cuadros el rosa tiene un papel predominante, ¿que significa para ti el color rosa? Rosa frívolo. Creo que resume perfectamente el grueso de la sociedad de hoy en día. Tu trabajo parece en ocasiones estar influenciado por el cómic. ¿Es así? ¡Claro! Los cómics y los dibujos animados fueron mi introducción al arte. Hubo un tiempo en que renegué de esa influencia, pensaba que mis obras no tenían la apariencia de lo que hasta el momento conocía como arte. Pero al fin y al cabo, soy hijo de un mundo globalizado y postmoderno. No creo que el pasado deba acomplejar en ese sentido. En mi obra se pueden ver influencias del manga, cómic americano, y de la escuela de la línea clara. La estética simplemente es una amalgama que refleja las circunstancias tamizadas por la personalidad. Si tuvieras que definir tu obra con una sola palabra, ¿cual sería? La contradicción. ¿Por qué? Me gusta trabajar sobre la insatisfacción constante entre el deseo y la realidad. Inspirándome tanto en mi vida personal, como en las que contemplo en mi entorno.

También puedo decir que visualmente he sido un poco contradictorio hasta que he logrado metabolizar todas las influencias que he tenido.
Los mensajes que definen algunas de tus piezas son de carácter bastante confuso. ¿Cual es tu objetivo? La obra simplemente es un espejo, las piezas son así porque yo también lo soy; me gusta desconcertar, confundir, provocar un juego que comience un diálogo con el público. Tampoco hay que obviar la perspectiva del espectador, creo que ponerlo demasiado fácil sería un insulto tanto a la obra, como al tiempo e inteligencia del receptor. Cuando he creado más cómodo, es cuando he olvidado el respeto a la obra, al arte, e incluso a mí mismo; ahora mismo pienso que la confusión es el camino que mejores posibilidades creativas ofrece. Tenías un nombre como escritor de graffiti, digamos de la vieja escuela, y de repente rompiste con todo y te reinventaste aún sabiendo que eso probablemente no se acabaría de entender. ¿A que se debió ese cambio? Simplemente fui honesto. El graffiti me enseñó y me aportó muy buenos momentos con muy buena gente, pero me vi muy condicionado cuando pintaba. Quise pintar más libre, cambié radicalmente, y unos años después volví a cambiar, mejorando y mezclando ambas épocas. Tuviste una época en la que la mujer y su sometimiento a los cánones establecidos de belleza tenían una gran importancia. ¿A qué se debía? Bueno, pienso que el combustible que empuja a crear al artista son sus obsesiones. En ésa época me impactó muchísimo la energía que empleaban algunas relaciones que tuve por encajar en un canon ficticio. Y eso obviamente me perturbaba y me hacía sentir mal también a mí. El arte simplemente fue la salida más atractiva para purgarme. ¿Porqué elegiste Berlín? La situación de España me afectó muchísimo. Necesitaba un cambio y la suficiente perspectiva como para poder trabajar sobre ello. ¿Crees que tu obra en las calles y las que desarrollas en el estudio mantienen un trasfondo común o lo concibes como proyectos distintos? Una línea no existiría sin la otra. Pero sí que te puedo decir que en la calle, normalmente te tienes que adaptar a los materiales, espacio y tiempo; todo ello influye con mucho peso en la obra. Suelo improvisar bastante, voy sin boceto y pinto lo que me pide el muro en el momento, apreciando cualquier gesto subconsciente. En el estudio puedo ser más reflexivo, puedo pensar en qué colores y formas puedo utilizar para comunicar mejor el concepto. Utilizo en la calle construcciones e ideas que descubro en el estudio y viceversa. Me da la sensación de que tus obras no son de lectura fácil y a veces resultan incluso estridentes. ¿A que se debe? Simplemente canalizo lo que veo. Si mis obras son estridentes, es porque la realidad que lo origina me lo sugiere. ¿Cómo te gustaría verte dentro de cinco años? Mario Mankey - Rallito X
Berlín 2015